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HISTORIA DE LA LITERATURA

lazarillo estructura

LAZARILLO DELAZARILLO

TEXTOS:

LAZARILLO DE TORMES:

1) PRÓLOGO

Yo creo que es bueno que cosas tan importantes y nunca oídas ni vistas como las que voy a contar sean conocidas por muchos y no se entierren en la sepultura del olvido, pues podría ser que algunos que las lean encuentren algo que les agrade o, al menos, algo que les divierta.

Confieso que yo no soy más santo que mis vecinos, pero no me pesará que conozcan esta obrita, que escribo en mi poco culto estilo, para que se diviertan con ella, y vean que vive un hombre que ha sufrido tantas desgracias, peligros y adversidades.

Suplico a Vuestra Merced reciba este pobre servicio de quien desearía poder ofrecerle mucho más. Y pues vuestra merced me pide que le escriba y relate mi caso con todos sus detalles, me pareció que no debía hacerlo comenzando por el medio, sino por el principio, para que se tenga completa noticia de mi persona, y también para que los que de sus antepasados heredaron su nobleza y riqueza consideren qué poco mérito tienen, pues la Fortuna fue con ellos generosa, en cambio los que sí tienen mucho mérito son los que, enfrentándose con una suerte que les fue contraria, con fuerza y maña, consiguieron salir a buen puerto.

2) TRATADO PRIMERO

Cuenta Lázaro su vida, y quiénes fueron sus padres

Pues, sepa vuestra merced, ante todo, que a mí me llaman Lázaro de Tormes. Soy hijo de Tomé González y de Antona Pérez, naturales de Tejares, aldea de Salamanca. Mi nacimiento fue dentro del río Tormes, por lo cual tomé mi sobrenombre. Ocurrió de esta manera: Mi padre, a quien Dios perdone, fue molinero más de quince años en un molino, que está a la orilla de dicho río. Estando mi madre una noche en el molino, preñada de mí, allí le vino el parto y me parió; de manera, que con verdad puedo decir que nací en el río.

Siendo yo niño de ocho años, culparon a mi padre de quedarse con una parte de la harina y el trigo que le traían a moler, por lo cual fue apresado, y confesó su delito. Espero que Dios lo llevara al cielo; pues el Evangelio llama bienaventurados a los perseguidos por la justicia.

En este tiempo se envió una flota contra moros y mi padre, que entonces se encontraba desterrado por el robo ya dicho, en ella embarcó como cuidador de las caballerías de un caballero que allá fue; y con su señor, como leal criado, allá murió, en la batalla de los Gelves.

Mi viuda madre, cuando se vio sin marido y sin protección, decidió arrimarse a los buenos para ser uno de ellos, y se vino a vivir a la ciudad, y alquiló una casilla, y se dedicó a hacer de comer a estudiantes, y lavaba la ropa a unos mozos que cuidaban los caballos del comendador de la Magdalena.

De esta manera, ella y un hombre moreno de los que cuidaban las caballerías acabaron intimando. Éste, algunas veces, se venía a nuestra casa, y se iba por la mañana; otras veces llegaba de día a la puerta, con el achaque de comprar huevos, y se entraba en casa. Yo, al principio, le tenía miedo, viendo su color y su fealdad; pero desde que vi que con su venida mejoraba el comer, le fui queriendo bien, porque siempre traía pan, pedazos de carne y, en el invierno leños, con los que nos calentábamos.

De manera que, continuando sus estancias en casa, mi madre acabó dándome de él un negrito muy bonito, con el cual yo jugaba y al que ayudaba a cuidar. Y me acuerdo que, estando el negro de mi padrastro jugando con el niño, como éste nos veía a mi madre y a mí blancos, y a él no, huía de él con miedo y, señalándole con el dedo, decía:

–¡Mamá, coco!

Y él respondió riendo:

–¡Hijoputa!

Yo, aunque muy joven, pensé en lo dicho por mi hermanico, y dije entre mí:

–¡Cuántos debe de haber en el mundo que huyen de otros porque no se ven a sí mismos!

3) –Lázaro, acerca el oído a este toro, y oirás gran ruido dentro de él.

Yo, creyendo ingenuamente que así era, aproximé la oreja; y, entonces, el ciego empujó mi cabeza con todas sus fuerzas y me dio tan gran calabazada contra el diablo del toro, que más de tres días me duró el dolor de la cornada, y me dijo:

–Necio, aprende que el mozo de ciego ha de saber aún más que el mismísimo diablo –y rio mucho la burla.

En aquel mismo instante desperté de la ingenuidad en que estaba dormido como niño que era. Dije entre mí: “Verdad dice éste, que me conviene avivar el ojo y andar más atento, pues ahora estoy solo, y debo valerme por mí mismo.”

4) Cuando comíamos, acostumbraba poner a su lado un jarrillo de vino, y yo con gran rapidez lo cogía y le daba un par de besos callados y lo volvía a colocar en su lugar. Mas esto me duró poco, ya que en los tragos se daba cuenta de que faltaba vino y, para que yo no bebiera, a partir de entonces nunca dejaba el jarro, sino que, al contrario, siempre lo tenía por el asa asido. Sin embargo, no había imán tan poderoso que así me atrajese a sí como el vino, por lo que yo metía en la boca del jarro una paja larga de centeno, que había preparado para aquel menester, y chupaba el vino dejando el jarro vacío. Mas como el traidor del ciego era tan astuto, pienso que se dio cuenta de mi estratagema y desde entonces cambió su sistema, y colocaba su jarro entre las piernas, tapándolo con la mano, y así bebía seguro.

Yo, como estaba acostumbrado al vino, me moría por él, y viendo que aquel remedio de la paja no me era útil ni me valía, decidí hacer un pequeño agujero en el suelo del jarro, y taparlo delicadamente con una muy delgada porción de cera y, cuando comíamos, fingiendo que tenía frío, me entraba entre las piernas del triste ciego a calentarme en la pobrecilla lumbre que teníamos. Cuando con el calor de la lumbre se derretía la cera, pues era muy poca, comenzaba la fuentecilla a destilarme en la boca, la cual yo ponía de tal manera que maldita la gota de vino que se perdía. Cuando el pobrecito ciego iba a beber, no hallaba nada: se asombraba, maldecía, y mandaba al diablo el jarro y el vino, no sabiendo por qué podía ser.

–No diréis, tío, que os lo bebo yo –decía–, pues ni un momento no dejáis solo el jarro.

Tantas vueltas y tientos dio al jarro que halló la fuente y cayó en la burla; mas lo disimuló como si no se hubiera dado cuenta. Así, otro día, en que tenía yo rezumando mi jarro como de costumbre, no pensando en el daño que el ciego me había preparado ni que él me sentía, me senté como siempre entre sus piernas. Mientras yo recibía aquellos dulces tragos, vuelta mi cara hacia el cielo, un poco cerrados los ojos para saborear mejor el sabroso licor, comprendió el desesperado ciego que ahora llegaba el momento de vengarse de mí y, con toda su fuerza, alzando con las dos manos aquel dulce y amargo jarro, le dejó caer sobre mi boca. Se ayudó, como digo, de toda su fuerza, de manera que al pobre Lázaro, que nada de esto se esperaba, sino que, como otras veces, estaba descuidado y gozoso, verdaderamente le pareció que el cielo, con todo lo que en él hay, se le había caído encima. Fue tal el golpecillo, que me desatinó y dejó sin sentido, y tan grande el jarrazo, que sus pedazos se me metieron por la cara, rompiéndomela por muchas partes, y me quebró los dientes, sin los cuales hasta hoy día me quedé.

Desde aquella hora quise mal al mal ciego, y aunque me quería y mimaba y me curaba, bien vi que había disfrutado con el cruel castigo. Me lavó con vino las roturas que con los pedazos del tarro me había hecho, y sonriéndose decía: “¿Que te parece, Lázaro? Lo que te enfermó te sana y da salud”, y otras gracias que a mi gusto no eran nada graciosas.

Cuando ya estuve medio bueno de mi moretones y cardenales, considerando que con pocos golpes como aquél el cruel ciego se desharía de mí, quise yo deshacerme de él; pero no lo hice tan pronto para hacerlo con menos peligro y con más provecho para mí.

5) Otro día salimos por la villa a pedir limosna. Había llovido mucho la noche de antes; y, como durante el día también llovía, mi amo andaba rezando debajo de unos portales que en aquel pueblo había, donde no nos mojábamos; mas como la noche se aproximaba y el llover no cesaba, me dijo el ciego:

-Lázaro, esta agua es muy insistente, y cuanto la noche más cierra, más arrecia la lluvia. Recojámonos en la posada con tiempo.

Para ir allá, habíamos de pasar un arroyo que con la mucha agua iba crecido. Yo le dije:

-Tío, el arroyo va muy ancho; mas si queréis, yo veo por donde atravesaremos antes y sin mojarnos, porque se estrecha allí mucho y saltando pasaremos a pie seco.

Le pareció un buen consejo y dijo:

-Prudente eres; por esto te quiero bien. Llévame a ese lugar donde el arroyo se estrecha, que estamos en invierno y sabe mal el agua, y aún peor llevar los pies mojados.

Yo, que vi la ocasión para cumplir mi deseo, lo saqué de debajo de los portales, y lo llevé derecho a un pilar o poste de piedra que en la plaza había, sobre el cual y sobre otros cargaban los saledizos de aquellas casas, y le digo:

-Tío, éste es el paso más angosto que hay en el arroyo.

Como llovía recio, y el triste se mojaba, y con la prisa que llevábamos de salir del agua que nos caía encima, y lo más principal, porque Dios le cegó aquella hora el entendimiento (fue para darme de él venganza), me creyó y dijo:

-Ponme bien derecho, y salta tú el arroyo.

Yo le puse bien derecho justo enfrente del pilar, y, dando un salto, me coloco detrás del poste como quien espera la embestida de un toro, y le dije:

-¡Ea! Saltad todo lo que podáis, para que alcancéis esta orilla del agua.

Apenas lo había acabado de decir cuando se abalanza el pobre ciego como un cabrón, y con toda su fuerza arremete, tomando un paso atrás de carrerilla para que el salto fuera mayor, y pega con la cabeza en el pilar, que sonó tan recio como si diera con una gran calabaza, y cayó de espaldas, medio muerto y partida la cabeza.

-¿Cómo, y olisteis la longaniza y no habéis olido el poste? ¡Olé! ¡Olé! -le dije yo.

6) TRATADO TERCERO

Y así ocurrió una vez más; porque yendo calle arriba, calculando en qué había de emplear el dinero para que fuese mejor y más provechosamente gastado, dando infinitas gracias a Dios por permitir que mi amo consiguiera dinero, en mala hora me vino al encuentro un muerto, que por la calle abajo muchos clérigos y gente traían en unas andas. Me arrimé a la pared para permitirles el paso. Tras el cadáver, venían luego una que debía ser la mujer del difunto, cargada de luto, y con ella otras muchas mujeres; la viuda iba llorando a grandes voces y diciendo:

–Marido y señor mío, ¿adónde os me llevan? ¡A la casa triste y desdichada, a la casa lóbrega y obscura, a la casa donde nunca comen ni beben!

A mí, en cuanto aquello oí, se me juntó el cielo con la tierra, y dije: “Oh desdichado de mí! Para mi casa llevan a este muerto.”

Dejo el camino que llevaba y vuelvo por medio de la gente, y regreso por la calle abajo a todo correr para mi casa, y entrando en ella cierro con gran prisa, invocando el auxilio y favor de mi amo, abrazándome a él, para que venga a ayudarme y a defender la entrada. Él, algo asustado, pensando que fuese otra cosa, me dijo:

–¿Qué es eso, mozo? ¿Qué voces das? ¿Qué tienes? ¿Por qué cierras la puerta con tal furia?

–¡Oh señor –dije yo– acuda aquí, que nos traen acá a un muerto.

–¿Cómo es eso? –respondió él.

–Allá arriba lo encontré, y venía diciendo su mujer: “Marido y señor mío, ¿adónde os llevan? ¡A la casa lóbrega y obscura, a la casa triste y desdichada, a la casa donde nunca comen ni beben!” Acá, señor, acá nos lo traen.

Y ciertamente, cuando mi amo esto oyó, aunque no tenía motivo para estar muy risueño, rio tanto que muy gran rato estuvo sin poder hablar.

7) TRATADO SÉPTIMO

Tengo el cargo de pregonar los vinos que en esta ciudad se venden, y subastas y cosas perdidas. También acompaño a los condenados por la justicia y declaro a voces sus delitos: en definitiva, que soy pregonero, hablando en cristiano.

Me ha ido en el oficio tan bien, y yo le he desempeñado con tanta eficiencia, que casi todas las cosas que son propias de mi cargo pasan por mí. De manera que en toda la ciudad el que quiere vender vino o cualquier otra cosa, si Lázaro de Tormes no se encarga del asunto, hace cuenta de no sacar provecho.

En este tiempo, mi señor, el arcipreste de la iglesia de San Salvador, servidor y amigo de vuestra merced, viendo mi habilidad y buen vivir, y conociendo a mi persona, ya que yo le pregonaba sus vinos, procuró casarme con una “criada” suya; y yo, al comprender que de tal persona no podía venir sino bien y favor, decidí hacerlo.

Y así me casé con ella, y hasta ahora no estoy arrepentido; porque, además de ser buena hija y diligente y servicial criada, tengo de mi señor arcipreste todo favor y ayuda. Y siempre durante el año le da a veces una carga de trigo, por las Pascuas algo de carne, y en ocasiones un par de panes o las calzas viejas que ya no usa; y nos hizo alquilar una casilla junto a la suya. Y casi todos los domingos y días de fiesta comíamos en su casa.

Pero las malas lenguas, que nunca faltaron ni faltarán, no nos dejan vivir, diciendo no sé qué, y sí sé qué, de que ven a mi mujer ir a “hacerle la cama” y guisarle de comer. Y mejor les ayude Dios porque ellos no dicen la verdad; porque además de que no es ella mujer a la que gusten estas burlas, mi señor me ha prometido lo que pienso que cumplirá. Que él me habló un día muy por extenso delante de ella, y me dijo:

-Lázaro de Tormes, quien ha de hacer caso a chismorreos de malas lenguas, nunca progresará. Digo esto porque no me maravillaría que hubiera alguna habladuría al ver a tu mujer entrar en mi casa y salir de ella. Ella entra muy a tu honra y suya, y esto te lo prometo. Por tanto, no mires a lo que pueden decir, sino a lo que te interesa, o sea a tu provecho.

-Señor -le dije-, yo determiné arrimarme a los buenos. Verdad es que algunos de mis amigos me han dicho algo de eso, e incluso, en más de tres ocasiones, me han certificado que, antes de casarse conmigo, tres veces había parido, y perdone vuestra merced que hable tan claro, porque está ella delante.

Entonces mi mujer echó juramentos sobre sí, que yo pensé que la casa se hundiría con nosotros dentro, y después se puso a llorar y a echar maldiciones sobre quien la había casado conmigo, de tal manera que hubiera preferido estar muerto antes que haber dejado escapar aquellas palabras por mi boca. Pero, al fin, yo por un lado y mi señor por el otro, tanto le dijimos y prometimos que cesó su llanto. Y le juré que nunca más en mi vida le volvería a decir nada de aquello, y que yo aplaudía y tenía por bueno que ella entrase y saliese, de noche y de día de casa del arcipreste, pues estaba totalmente seguro de su bondad. Y así quedamos los tres bien de acuerdo.

Hasta el día de hoy, nunca nadie nos oyó hablar sobre el caso; al contrario, cuando veo que alguno quiere decir algo de ella, le corto y le digo:

-Mirad, si sois mi amigo, no me digáis nada con que me preocupe, que no tengo por mi amigo al que me hace preocupar; especialmente si me quieren poner a mal con mi mujer, que es la cosa del mundo que yo más quiero, y la amo más que a mí. Y me hace Dios con ella mil mercedes y más bien del que yo merezco; que yo juraré sobre la hostia consagrada que mi mujer es tan buena como cualquiera de las que viven dentro de las puertas de Toledo. Y con aquel que me contradiga me mataré con él.

De esta manera no me dicen nada, y yo tengo paz en mi casa.

Esto ocurrió el mismo año en que nuestro victorioso Emperador entró en esta insigne ciudad de Toledo y celebró en ella cortes, y se hicieron grandes festejos, como vuestra merced habrá oído. Para terminar, en este tiempo estaba en mi prosperidad y en la cumbre de toda buena fortuna.    

FRANCISCO DE QUEVEDO.

Miré los muros de la patria mía,

si un tiempo fuertes, ya desmoronados,

de la carrera de la edad cansados,

por quien caduca ya su valentía.

 

Salíme al campo: vi que el sol bebía

los arroyos del hielo desatados,

y del monte quejosos los ganados,

que con sombras hurtó su luz al día.

 

Entré en mi casa; vi que, amancillada,

de anciana habitación era despojos;

mi báculo, más corvo y menos fuerte;

 

vencida de la edad sentí mi espada.

Y no hallé cosa en que poner los ojos

que no fuese recuerdo de la muerte.

 

QUEVEDO: Sacra, católica, real majestad” (fragmento)

A cien reyes juntos nunca ha tributado

España las sumas que a vuestro reinado.

Y el pueblo doliente llega a recelar

No le echen gabela sobre el respirar.

(…) Un ministro, en paz, se come de gajes

más que en guerra pueden gastar diez linajes…

Al labrador triste le venden su arado,

Y os labran de hierro un balcón sobrado…

Es lícito a un rey holgarse y gastar,

Pero es de justicia medirse y pagar…

Nunca tales gastos son migajas pocas,

Porque se los quitan muchos de sus bocas.

Ni es bien que en mil piezas la púrpura sobre,

Si todo se tiñe con sangre del pobre.

 

 

[Descripción de Galatea] [GÓNGORA]

Ninfa, de Doris hija, la más bella,

adora, que vio el reino de la espuma.

Galatea es su nombre, y dulce en ella

el terno Venus de sus Gracias suma.

Son una y otra luminosa estrella

lucientes ojos de su blanca pluma:

si roca de cristal no es de Neptuno,

pavón de Venus es, cisne de Juno.

 

Purpúreas rosas sobre Galatea

la Alba entre lilios cándidos deshoja:

duda el Amor cuál más su color sea,

o púrpura nevada, o nieve roja.

De su frente la perla es, eritrea,

émula vana. El ciego dios se enoja,

y, condenado su esplendor, la deja

pender en oro al nácar de su oreja.

 

 La dulce boca que a gustar convida
un humor1 entre perlas destilado,
y a no envidiar aquel licor sagrado2
que a Júpiter ministra3 el garzón de Ida4,
 
  amantes, no toquéis, si queréis vida;
porque entre un labio y otro colorado
Amor está, de su veneno armado,
cual entre flor y flor sierpe escondida.
  No os engañen las rosas, que a la Aurora
5
diréis que, aljofaradas5 y olorosas,
se le cayeron del purpúreo seno;
manzanas son de Tántalo6, y no rosas,
que después huyen del que incitan ahora,
y sólo del Amor queda el veneno.
10

Luis de Góngora

1un humor entre perlas destilado: la saliva.
2aquel licor sagrado: el néctar, bebida de los dioses.
3ministra: sirve, escancia, vierte en su copa.
4garzón de Ida: Ganímedes, el más bello de los mortales, raptado por Zeus (Júpiter) para que sirviera en el Olimpo néctar y ambrosía a los dioses.
5aljofaradas: cubiertas de aljófares (perlas).
6Tántalo: hijo de Zeus, condenado por los dioses a sufrir hambre y sed hundido hasta el cuello en un lago rodeado de árboles frutales, de manera que cuando alargara la mano para coger una manzana, las ramas se retirasen, y cuando bajara la cabeza para beber agua, ésta fuera absorbida por la tierra.

LOPE DE VEGA

¿Qué tengo yo que mi amistad procuras?

¿Qué interés se te sigue, Jesús mío,

que a mi puerta, cubierto de rocío,

pasas las noches del invierno escuras?

¡Oh, cuánto fueron mis entrañas duras,

pues no te abrí!¡Qué extraño desvarío

si de mi ingratitud el yelo frío

secó las llagas de tus plantas puras!

¡Cuántas veces el ángel me decía:

Alma, asómate agora a la ventana,

verás con cuánto amor llamar porfía!

¡Y cuántas, hermosura soberana:

Mañana le abriremos -respondía-,

para lo mismo responder mañana!

librosEsto es una chuleta mágica para identificar el autor, corriente literaria, tipo de obra, etc. de cualquier texto medieval que se os pueda poner en el examen. De nada:

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AVISO:

NI ESTE CUADRO NI EL SIGUIENTE (CUADRO RESUMEN DE LA EDAD MEDIA) PODRÉIS UTILIZARLOS EN LOS DIEZ MINUTOS DEL EXAMEN EN LOS QUE DISPONÉIS DE VUESTRO LIBRO Y DE LOS APUNTES.

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librosCUADRO-RESUMEN DE OBRAS Y AUTORES MEDIEVALES:

CUADRO RESUMEN LIT MED

librosAquí tenéis un cuestionario que he encontrado en el blog literaturapuraydura.blogspot.com. para comprobar vuestros conocimientos sobre la literatura medieval:

http://www.quizrevolution.com/ch/a128385/go/literatura_medieval

librosejerc edad media

librosPaco Ibáñez canta versos del Libro de buen amor:
Hace mucho el dinero, mucho se le ha de amar
al torpe hace discreto y hombre de respetar
hace correr al cojo y al mudo le hace hablar
quien no tiene dinero no es de sí señor
También al hombre necio y rudo labrador
dineros le convierten en hidalgo doctor
cuanto más rico es uno más grande es su valor
quien no tiene dinero no es de si señor
Y si tienes dinero tendrás consolación
placeres y alegrías y del papa ración
comprarás paraíso, ganarás la salvación
donde hay mucho dinero hay mucha bendición
Él crea los priores, los obispos, los abades
arzobispos, doctores, patriarcas, potestades
a los clérigos necios da muchas dignidades
de verdad hace mentiras, de mentiras hace verdades
Él hace muchos clérigos y muchos ordenados
muchos monjes y monjas, religiosos sagrados
el dinero les da por bien examinados
a los pobres les dice que no son ilustrados
Yo he visto a muchos curas en sus predicaciones
despreciar al dinero, también sus tentaciones
pero al fin por dinero otorgan los perdones
absuelven los ayunos y ofrecen oraciones
Dicen frailes y clérigos que aman a dios servir
mas si huelen que el rico está para morir
y oyen que su dinero empieza a retiñir
por quien a de cogerlo empiezan a reír
librosAristóteles lo dijo – Paco Ibáñez:
Aristóteles dijo, y es cosa verdadera,
que el hombre por dos cosas se mueve: la primera,
por el sustentamiento, y la segunda era
por conseguir unión con hembra placentera.
Si lo dijera yo, se me podría tachar,
mas lo dice un filósofo, no se me ha de culpar.
De lo que dice el sabio no debemos dudar,
pues con hechos se prueba su sabio razonar.
Que dice verdad el sabio claramente se prueba;
hombres, aves y bestias, todo animal de cueva
desea, por natura, siempre compaña nueva
y mucho más el hombre que otro ser que se mueva.
Digo que más el hombre, pues otras criaturas
tan sólo en una época se juntan, por natura;
el hombre, en todo tiempo, sin seso y sin mesura,
siempre que quiere y puede hacer esa locura.
Prefiere el fuego estar guardado entre ceniza,
pues antes se consume cuanto más se le atiza;
el hombre, cuando peca, bien ve que se desliza,
mas por naturaleza, en el mal profundiza.
Yo, como soy humano y, por tal, pecador,
sentí por las mujeres, a veces, gran amor.
Que probemos las cosas no siempre es lo peor;
el bien y el mal sabed y escoged lo mejor.
librosCoplas por la Muerte de su Padre
Paco Ibañez
coplas

Mi presentación sobre la Edad Media y la poesía lírica popular medieval, en pdf

PARA SEGUNDO DE ESO: POEMAS DE AMOR Y MUERTE:

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En pdf, por si falla la presentación:

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LA NOVELA DE POSGUERRA: AÑOS 40 Y 50. MI PREZI

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Y, POR SI FALLA, EN PDF:

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EL REALISMO LITERARIO ESPAÑOL. MI PREZI

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 REALISMO Y NATURALISMO. Powerpoint de María Dolores Vicente Sánchez. MUY INTERESANTE.

 EL ROMANTICISMO ESPAÑOL

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EL TEATRO ROMÁNTICO ESPAÑOL:

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FIGURAS LITERARIAS, MÉTRICA Y LITERATURA DE LA EDAD MEDIA

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La Edad Media y la lírica popular (presentación prezi)

El Cantar de Mío Cid (presentación prezi)

COMICS SOBRE EPISODIOS DEL CID: Aquí podéis ver todos los cómics.

Mi blog de Literatura española

Etapas de la literatura española

DON JUAN MANUEL: EL CONDE LUCANOR (pdf)

LITERATURA MEDIEVAL TEMA 3 . EL POEMA DEL CID (pdf)

LITERATURA MEDIEVAL TEMA 3 . POESÍA ORAL. MESTER DE JUGLARÍA (pdf)

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MI PRESENTACIÓN SOBRE LOS TÓPICOS LITERARIOS DIRECTAMENTE EN PREZI:

topicosprezi

PARA UN EJERCICIO SOBRE TÓPICOS LITERARIOS (TOMADO DE http://gaztedbh3.blogspot.com.es/search/label/Literatura ):

Un tópico o “lugar común”, aplicado a la literatura, puede definirse como aquel esquema del pensamiento y de la expresión ya prefijados; es decir, que podemos rastrear en sus orígenes e influencias. La mayoría de ellos proceden de la literatura clásica grecolatina. Mencionamos algunos:

  • Amor post mortem (Amor más allá de la muerte): Hace referencia al carácter eterno del amor, sentimiento que llega a perdurar incluso hasta después de la muerte física.
  • Beatus ille (Dichoso aquel): Alaba la vida campesina, rural, que antepone a la vida en la corte o en la ciudad.
  • Carpe diem (Aprovecha el momento): Apremia a los jóvenes a disfrutar de su juventud antes de que llegue la vejez.
  • Collige, virgo, rosas (Coge, doncella, las rosas …): Invita a las jóvenes a disfrutar y gozar de su juventud antes de que la vejez la marchite.
  • Descriptio puellae (Descripción de la joven): Tópico que enumera, usando un listado de metáforas tópicas, la belleza de la amada.
  • Fortuna mutabile (La fortuna es cambiante): Este tópico invita a reflexionar sobre lo mudable de la fortuna, de la suerte, unas veces favorable y otras desfavorable. Generalmente se la representa como una rueda que va girando, de modo que puede estar arriba o abajo.
  • Fugit irreparabile tempus (El tiempo pasa irremediablemente): Otra forma de enunciar el tópico de Tempus fugit en el cual se hace hincapié en la velocidad con que pasa el tiempo y llega la inexorable vejez.
  • Furor amoris (Locura de amor). El amante puede llegar incluso a perder la razón por causa del amor que siente.
  • Homo viator, Iter vitae (El hombre viajero, El camino de la vida): Se considera al hombre como un caminante de la vida, que sería el camino.
  • Locus amoenus (Lugar agradable) : Lugar bucólico e idílico donde los poetas colocan generalmente a pastores, y que funciona como reflejo del estado de los amantes.
  • Omnia mors aequat (La muerte lo iguala todo): Este tópico presenta el carácter igualatorio de la muerte que no hace distinciones y espera a todos por igual. .
  • Theatrum mundi (El teatro del mundo): La vida se concibe como un teatro cuyos protagonistas son los seres humanos y su papel está predestinado.
  • Ubi sunt (¿Dónde están?): reflexión sobre la vanidad de las cosas a partir del recuerdo de grandes personas, hechos o proezas que ya no están.
  • Vanitas vanitatum (Vanidad de vanidades): reflexión sobre el carácter engañoso de las cosas y aconseja sobre su renuncia para lograr mejores cosas.

Después de haber analizado la obra de Jorge Manrique, Coplas por la muerte de su padre, nos vamos a fijar en algunos tópicos y vamos a identificarlos en contextos relacionados con la imagen, el cine o la música, mediante una especie de juego que consiste en ver cada una de las pistas y después situar en cada recuadro a qué tópico se refiere.

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ficha-topicos

  • PISTA 1. Juego de la Oca
  • PISTA 2. Nach. El tiempo escapa
  • PISTA 3. Silvio Rodriguez. Adónde van las palabras
  • PISTA 4. Nena Daconte. En qué estrella estará
  • PISTA 5. El Club de los Poetas Muertos
  • PISTA 6. El curioso caso de Bejamin Button
  • PISTA 7. Azúcar Moreno. Sólo se vive una vez
  • PISTA 8. Trailer. Devuélveme mi suerte
  • PISTA 9. Boccaccio. De casibus virorum illustrium
  • PISTA 10. Pata Negra. Pasa la vida
  • PISTA 11. A. Pereda .”Alegoría de la vanidad”,
  • PISTA 12. Un seto que vale 450.000 euros
  • PISTA 13. Blanca Suarez. Woman Secret. Noticia
  • PISTA 14. Serrat y Sabina. Caminante no hay camino
  • PISTA 15. Diego Torres. Abriendo caminos
  • PISTA 16. Trailer. El río de la vida

EL LABERINTO DE LOS TÓPICOS

Pasatiempos literarios:

EDAD MEDIA:

ROMANTICISMO

SIGLO XVIII

Juegos

SIGLOS DE ORO:

Pasatiempos sobre la literatura de los Siglos de Oro:

El primero consiste en relacionar características y autores del Renacimiento, por una parte, y del Barroco, por otra. Pinchad aquí. 

  • En el segundo, tenéis que relacionar cada autor con su corriente literaria y el título de una de sus obras. Pinchad aquí
  • Y en el tercero tenéis que emparejar cada obra con su autor. Pinchad aquí.

RENACIMIENTO

CrucigramaBARROCO

Crucigrama

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